Evangelización, catequesis y misiones ad-gentes


Impulsadas por el mandato de Cristo: ”Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio” hacemos nuestra la labor evangelizadora, dirigida a colaborar en la actividad misionera de la Iglesia, para extender el Reino de Dios en el mundo (cfr. Mc 16,15; VC 81; CC 120).

Los documentos del Magisterio de la Iglesia han colocado a la evangelización en el sitio que siempre debió tener en la comunidad cristiana; la causa misionera debe ser la primera (cfr. A G 2, EN 14, RMi 11,86; CT 1; EAm 74; EG 15).

Orientados por esas enseñanzas, podemos reconocer hoy los elementos sustanciales que determinan lo que debe ser una evangelización integral:

1.- Ante todo es el testimonio concreto del amor del Padre manifestado en la humanidad visible de Jesucristo, bajo el impulso y la conducción del Espíritu Santo.

2.- Es el anuncio del Evangelio ofrecido preferencialmente a los pobres, porque son los preferidos de Jesús.

3.- Es la proclamación de la Buena Nueva como fuerza que transforma todo y crea al hombre nuevo.

4.- Es la realización en comunidad de la vida cristiana, donde se proclama la Palabra liberadora (profecía), se celebran las maravillas de Dios (liturgia), se construye la unidad fraterna (comunión) y se hace una donación de amor a todos los hombres, sirviéndolos a la manera de Jesús (servicio) (cfr. Apuntes del CLAEM2015).

misiones ad-gentes

Anunciar la Buena Nueva, la misericordia de Dios, a las comunidades más necesitadas y de difícil acceso, propiciando el encuentro personal con Cristo, la plenitud de su vocación y el compromiso de ser discípulo misionero.

La finalidad de nuestro apostolado es alimentar y promover la fe del pueblo de Dios, impulsadas por el mandato de Cristo, ”Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la Creación”

(Mc 16,15) (cfr. PF 7; EG 19).